Campeones de Segunda Juvenil 2015-2016

Un equipo unido

El juvenil del Santoña ha sido un grupo, una familia unida, desde hace bastante tiempo. Estos chicos, que hoy parecen poco menos que hermanos, llevan casi toda su vida jugando juntos. E incluso cuando no lo hicieron, seguían siendo amigos.

El trabajo del cuerpo técnico, formado por Antonio Romero (que ahora se ocupa de conseguir éxitos parecidos con el equipo senior), Miguel Angel López y Jesús Sierra, ha consistido, sobre todo, en fomentar ese espíritu de familia.

El comienzo de liga fue inmejorable. Líderes en solitario desde la quinta jornada hasta la número 37, en la que las necesidades del primer equipo de contar con sus jugadores pasaron factura y el Textil Escudo consiguió empatarnos a puntos, aunque seguíamos líderes por goal average.

La última jornada, que nos enfrentaría a la U.M. Escobedo, marcará la gloria o la desolación.

Conjura en el vestuario

 

Iba a llegar el día más importante del año. Un sábado, 4 de junio de 2016, que amenazaba con lluvias que no se decidían a precipitar. Antes de partir en autobús hacia Escobedo, los jugadores se meten en el vestuario, un lugar que ha sido sagrado para ellos durante la temporada porque todos los que están allí se defienden los unos a los otros. Saben que el de al lado está ahí por ellos, pase lo que pase.

Se notan las ganas, la tensión competitiva. Fuera esperan familiares y amigos, para animarlos y apoyarlos. Cada uno aprecia el gesto a su manera, pero todos saben lo que significa que estén allí en esos momentos.

Contando los minutos

 

El autobús llega al campo una hora antes del partido. Más tarde de lo que es normal para este equipo. Menos tiempo para charlas, aunque, a estas alturas, ya está casi todo dicho.

El mismo calentamiento de siempre, las mismas rutinas, volver a los hábitos que nos han llevado hasta aquí. Queda media hora para el partido y la grada ya anima.

Los nervios…

 

Saltamos al campo conscientes de lo que nos jugamos pero sabiendo que necesitamos mantener la cabeza fría. No iba a ser un partido fácil, pese a que el rival no se jugaba más que el orgullo.

Una primera parte trabada, con pocas ocasiones y más tensión que fútbol en la que mostramos porqué habíamos sido los líderes durante toda la liga, porque sabemos sufrir como un equipo.

Llegamos al descanso empatados pero convencidos. Antonio, Jesús y Angel dan las instrucciones pertinentes y los capitanes arengan al grupo. Todo está dispuesto.

…y la gloria

 

Es el momento de demostrar lo que de verdad significa ser del Santoña. Luchar cada balón y ayudar al compañero son más que tópicos para este equipo, son una filosofía de vida.

Iba a ser Pibe el que marcase el primero, tras una soberbia jugada colectiva y una mala salida del portero.
La primera parte del trabajo ya estaba hecho y solo faltaba rematarlo. La expulsión de un contrario y los dos goles de Rubén han de servir para alcanzar el objetivo.

Ya somos campeones, solo falta que el árbitro lo decrete así.

Lágrimas y risas

 

Suena el pitido final y se desbocan las emociones. Para algunos es un momento de reír y para otros de llorar pero nadie puede contener las emociones.

Porque somos “Campeones, Campeones”.

 

Por la afición, que nos ha acompañado en los buenos y en los malos momentos.

 

Y por el trabajo del entrenador.

 

Porque somo el Santoña.

Sigue la fiesta

 

Se acerca Antonio, el presidente del equipo. Ha sufrido muchísimo durante el partido, tanto que ahora no se le borra la sonrisa de la cara.

Nos acercamos a la afición a cantar, celebrar y sacar fotos. La felicidad se contagia y todo el mundo canta y baila.

 

Nos vamos al vestuario y no podemos dejar de celebrar.

 

Pero es hora de volver al pueblo, donde ya se nos espera.

El orgullo de ser de casa

Llegamos a la plaza de San Antonio con el autobús. Nos miran curiosos, tanto turistas como del pueblo. Nos bajamos, nos abrazamos y seguimos cantando.

 

Llega Patricia González, concejala de Deportes del Ayuntamiento de Santoña a felicitarnos y a honrar a la plantilla con diplomas que reconocer su extraordinario mérito.

 

Todo se termina, pero nos volvemos a poner en corro para gritar. Todos juntos, como tantas veces hasta ahora.

 

Por los momentos que hemos vivido y por los que vendrán. ¡Aupa Santoña!